El crudo sufre su mayor caída en 29 años por el exceso de producción

El petróleo ha entrado en la era glacial. Para comprobarlo, hay que subirse a la máquina del tiempo. Tras ocho semanas consecutivas de recortes, el oro negro cayó hasta los 46 dólares el viernes desde los 103 del agosto de 2014. Unos niveles que no se veían desde el epicentro de la última crisis del petróleo. Desde 1986 los precios del barril de Brent no experimentaban una corrección tan fuerte.

La corrección ha llegado para quedarse. Los pronósticos de los expertos descartan posibles rebotes para el año que viene. Ecuador, país miembro de la OPEP, ha calculado en sus presupuestos para el año que viene que el barril no superará 40 dólares. Citigroup va más allá y ya habla de un 90% de probabilidades de que baje hasta los 30 dólares. Y el Banco Mundial toca fondo: para el 2016 pronostica el barril en 10 dólares.

Hay varios factores que explican esta bajada. Según Matt Parry, analista de la IEA, la Agencia Internacional de la Energía, en el mercado hay un exceso de oferta, de cerca tres millones de barriles diarios. El problema es que, pese a ello, ningún país está dispuesto a cerrar el grifo. ¿Por qué?

Todo empezó cuando en noviembre del 2014, Arabia Saudí (que posee el 16% de las reservas globales) cambió su estrategia. En lugar de moderar los precios mundiales como proveedor de última instancia de la OPEP, dejó fluctuar las cotizaciones.

Su argumento es que había que defender cuota de mercado. En efecto, debido a la mayor eficiencia lograda por las petroleras norteamericanas, después de años de bonanza con los precios en los 100 dólares y conspicuas inversiones, la producción en EE.UU. se ha disparado. Se ha prácticamente doblado en los últimos seis años y en la actualidad está en los niveles más altos de los últimos cuarenta y tres. El conocimiento geológico del terreno se ha perfeccionado, y se han abandonado los pozos que no eran rentables.

Como consecuencia, el petróleo procedente de Arabia Saudí, Nigeria o Algeria que antes se vendía a los norteamericanos se ve obligado ahora a ir a otras partes, en particular a Asia, donde tiene que hacerse sitio. De ahí la necesidad de bajar precios.

Así, la producción de la OPEP ha aumentado 1,6 millones de barriles por día desde finales del 2014. Existía entre los saudíes el convencimiento de que, con las cotizaciones por los suelos, los estados que no son miembros del cártel no tendrían recursos financieros suficientes para producir petróleo, ya que sus costes de extracción son más caros que los del golfo Pérsico. Sin embargo, el plan saudí se ha torcido.

En realidad las perforaciones en EE.UU. no son tan caras como se pensaba (en comparación, en Brasil, Australia, Gabón, Nigeria y Colombia es más caro sacar el crudo). Es más: los expertos de la consultora IHS creen que las compañías estadounidenses podrán reducir los costes un 45% este año. Matt Parry señala a este diario que “el diferencial de EE.UU. con otros países productores se está estrechando”.

Asimismo, Rusia ha pisado el acelerador. Su producción también está en máximos históricos. A esto hay que añadir el retorno de Irán a los mercados. Teherán, una vez acabadas las sanciones internacionales, tiene capacidad de inyectar en el mercado otros 730.000 barriles diarios, lo que aumentará todavía más la cantidad de petróleo disponible.

Mariano Marzo, catedrático de Recursos Enegéticos de la UB, reconoce que “los países con costes de extracción más altos han demostrado ser resistentes. Arabia Saudí quizá pensaba que tardaría menos tiempo en sacar a sus competidores del mercado. Pero, aunque a precios baratos, los países productores necesitan seguir vendiendo”. En particular, las petroleras estadounidenses tienen que producir a tope porque están ahogadas por las deudas contraídas en años anteriores y necesitan devolver el dinero.

El escenario se ha complicado aún más en las últimas semanas, porque ha llegado la desaceleración de China, que es el segundo mayor consumidor mundial de petróleo. La actividad en el sector manufacturero de China se contrajo a su ritmo más acelerado en casi seis años y medio en agosto debido a la debilidad de la demanda doméstica y de las exportaciones, lo que se traduce en un consumo más bajo de crudo.

Mariano Marzo señala otro aspecto más a largo plazo que está influyendo en el mercado: la conferencia de París sobre el cambio climático prevista para diciembre de este año. “No es descabellado suponer que se llegue a un consenso que obligue a los estados a consumir menos petróleo”, dice. Todo apunta a que los países consumidores van a ser en el futuro cada vez más eficientes desde el punto de vista energético. De ahí que muchos productores de crudo estén apurando y sacando al mercado toda la artillería, en vista de unas inminentes vacas flacas. En esta óptica, vender un barril a precio barato hoy es mejor que un barril sin vender mañana.

Muchos se acuerdan de las palabras proféticas pronunciadas en el 2000 por el entonces ministro saudí de la Energía, Ahmed Zaki Yamani: “La era del petróleo no acabará porque no tengamos crudo, sino porque no tendremos compradores”.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20150824/54435988055/crudo-mayor-caida-29-anos-exceso-produccion.html#ixzz3jq5SHk3v
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