Categoría: Avances energéticos

Por qué utilizar la energía marina

Por qué debemos aprovechar la energía marina y cuáles son sus ventajas y desventajas. Ejemplo y tipos: mareomotriz, energía olas y corrientes, maremotérmica

Las alternativas para producir energía más respetable con el medio ambiente están ahí, solo falta aprovecharlas y empezar a plantearse actuaciones viables que gracias a la tecnología, cada vez son más rentables como la electricidad que podemos producir por la energía marina. Estamos hablando de la energía que podemos extraer de los mares recordando que, el 70% del planeta está ocupado por agua, con un 97% proveniente de los mares y océanos. Así que la mayoría de países del mundo disponen de costas para empezar a aprovechar el agua de los mares para obtener energía.

Aunque en el vídeo principalmente se habla de turbinas que aprovechan la corriente de los océanos y mares para producir energía, hay que considerar que existen diferentes tipos de sistemas e instalaciones que se pueden utilizar:

¿Qué tipos de energía marina hay?

Existen tecnologías meridianamente distinguidas, dependiendo del aprovechamiento energético:

  • La mareomotriz.
  • Energía de las corrientes.
  • Energía maremotérmica.
  • Energías de las olas o bien undimotriz.
  • Energía del gradiente salino (osmótica).

Energía mareomotriz

Se centra en el aprovechamiento del descenso y ascenso del agua del mar y de sus corrientes ante la acción gravitatoria de la Luna y el Sol para generar electricidad de una forma limpia, si bien solo en aquellos puntos de la costa en los que la mar alta y la baja difieren más de 5 metros de altura es rentable instalar una central mareomotriz.

Un proyecto de una central mareomotriz está basado en el almacenaje de agua en un embalse que se forma al edificar un dique con unas compuertas que dejan la entrada de agua o bien caudal a turbinar, en una bahía, cala, río o bien estuario para la generación eléctrica.

Vía La Rance (Francia)

La energía mareomotriz tienen la ventaja de funcionar de forma bi-direccional, es decir, se puede producir electricidad tanto con la entrada de agua en ciclo de ingreso de agua – flujo, como en ciclo de egreso – reflujo.

Energía de las corrientes

Consiste en el aprovechamiento de la energía cinética contenida en las corrientes marinas. El proceso de captación se fundamenta en convertidores de energía cinética afines a los aerogeneradores empleando instalaciones submarinas.

Maremotérmica

Se basa en el aprovechamiento de la energía térmica del mar basado en la diferencia de temperaturas entre la superficie del mar y las aguas profundas. Para esclarecer conceptos podemos ver el siguiente esquema de cómo funciona una central maremotérmica:

central-maremotermica

Vía Taringa

El aprovechamiento de este género de energía requiere que el gradiente térmico sea de cuando menos 20º. Las plantas maremotérmicas convierten la energía térmica en energía eléctrica usando el ciclo termodinámico llamado “ciclo de Rankine” cuyo foco caliente es el agua de la superficie del mar y el foco frío el agua de las profundidades.

Energía de las olas o bien undimotriz 

Es el aprovechamiento energético producido por el movimiento de las olas. El oleaje es una consecuencia del rozamiento del aire sobre la superficie del mar, con lo que resulta muy irregular. Ello ha llevado a la construcción de múltiples géneros de máquinas para hacer posible su aprovechamiento. En la siguiente infografía de “Energía de las olas” podemos ver el proceso de obtención de electricidad.

Vía: agenciaandaluzadelaenergia.es

Podemos ver más información desde  infografías de renovables y sus características por si existe interés en ampliar información.

Potencia Osmótica

La Potencia Osmótica o bien energía azul, es la energía conseguida por la diferencia en la concentración de la sal entre el agua de mar y el agua de los ríos a través de los procesos de osmosis.

¿Cuáles son las ventajas energía marina?

  • Es un recurso renovable y dentro de un estándar, es constante en producción de energía.
  • Aparte de ser una fuente de energía renovable, no es contaminante con referencia a que no contribuya a las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Es silenciosa y por sus características no se ubica en zonas pobladas.
  • Según el tipo de instalaciones, hay que tener en cuenta que el agua es mil veces más espesa que el aire, es posible producir electricidad a baja velocidad. Aun con velocidades de 1 m/s puede conseguirse energía.

¿Cuáles son las desventajas energía marina?

  • La mayoría de países no tiene una legislación adecuada y pertinente que proponga una regulación específica para las centrales energética marinas.
  • Es una fuente de energía relativamente nuevo y los estudios de sus impactos acumulativos sobre los ecosistemas que se ubican no han sido estudiados profundamente.
  • Hay que tener en cuenta que la construcción de las centrales no difieren tanto en coste como de otras de carácter renovable utilizadas en superficie, pero el mantenimiento de estas por las circunstancias de ubicación, es más caro.
  • Necesitan una localización específica. Según el tipo de instalaciones requieren ser construidas cerca de tierra firme que es donde se dan las diferencias más marcadas entre mareas, y esto acarrea un impacto visual, ocupación de zonas costeras…etc.
  • Depende de la amplitud de las mareas.

Recordamos el artículo de la energía eólica marina en Europa se duplica en un año para que empecemos a tener conciencia que ya otros países empiezan una carrera muy prometedora en aguas mucho más inestables que las de España.

Fuente: http://ovacen.com/energia-marina/

 

Baterías de agua de mar

Por Mauricio R. Santiesteban                                                             Instituto Tecnológico Superior de Xalapa

La omnipresencia de las baterías de iones de litio en smartphones y otros dispositivos recargables, hace que sea difícil pensar en reemplazarlas. Sin embargo, el aumento del precio del litio hace que cada vez sean más los equipos de investigación que trabajan en buscar una alternativa a esta tecnología.
El último avance en esta línea de trabajo ha sido publicado en la revista CS AppliedMaterials& Interfaces y se basa en el uso de uno de los recursos más abundantes y baratos del plantea: el agua de mar.
Son muchos los científicos que trabajan para conseguir baterías de sodio-ion eficientes en todo el planeta y esta nueva investigación con baterías de agua de mar confirma de nuevo que pueden existir alternativas al litio.
Hoy este metal se extrae de minas situadas, fundamentalmente, en Chile, Bolivia y Afganistán y en un futuro no muy lejano puede resultar escaso para dotar de energía al creciente número de dispositivos que formarán parte de nuestra vida cotidiana.
En su trabajo publicado en CS AppliedMaterials& Interfaces los investigadores Soo Min Hwang, Youngsik Kim y sus colegas han abordado retos, usando agua de mar como catolito, un electrolito y un cátodo combinados.
En las baterías, el electrolito es el componente que permite que una carga eléctrica fluya entre el cátodo (polo negativo) y el ánodo (polo positivo). Un flujo constante de agua de mar dentro y fuera de la batería proporciona los iones de sodio y el agua responsables de producir una carga. Las reacciones resultaban lentas; sin embargo, por lo que los investigadores se afanaron en encontrar una manera de acelerarlas.
Para su nueva batería, el equipo preparó un catalizador usando nanopartículas porosas de óxido de manganeso cobalto. Los poros crean una gran superficie para estimular las reacciones electroquímicas necesarias para producir una carga. Un electrodo de carbono sirvió como ánodo.
La batería resultante funcionó eficazmente durante 100 ciclos con una tensión de descarga media de aproximadamente 2,7 voltios. Esto es aún poco si se compara con los resultados alcanzados con baterías de litio, que pueden llegar a 3.6 a 4.0 voltios, pero esta investigación es un importante avance para cerrar esa brecha, según los investigadores.

Parado el proyecto de Google que transformaría agua del mar en combustible

En la dirección blog.x.company se encuentra el blog de los proyectos “paralelos” de Google, proyectos de Google X, organización de Alphabet Inc. dedicada a hacer grandes avances tecnológicos, ideas que parecen salidas de libros de ciencia ficción.

El trabajo en el laboratorio es supervisado por Sergey Brin, uno de los cofundadores de Google, y en dicho blog es posible conocer los detalles de algunas de las misiones en las que están concentrados, siendo una de ellas la de transformar agua del mar en combustible barato.

Ajustando el sistema que extrae CO2 del agua del mar

Ajustando el sistema que extrae CO2 del agua del mar

Kathy Cooper, una de las líderes del proyecto, llamado Foxhorn, comenta en el artículo que, aunque consiguieron avanzar bastante en el aspecto técnico de la solución, las metas impuestas eran demasiado agresivas: conseguir obtener combustible barato, en menos de cinco años, para que pueda competir con los tradicionales ya usados en el mercado. Realizaron una infinidad de pruebas, consiguieron extraer CO2 del agua marina con éxito, consiguieron generar hidrógeno renovable… pero los costes no consiguieron mantenerse dentro de las metas establecidas: el resultado estaba siendo más caro que la gasolina actual.

En el texto vemos las tres lecciones aprendidas durante el proyecto: comenzar siempre por lo más difícil, para no creer que se está avanzando dentro del calendario cuando solo se están realizando trabajos sencillos; hacer una matemática realista y exacta, para no tener sorpresas de ningún tipo al final; encontrar el equilibrio entre idealismo y pragmatismo. Allí indican que las metas técnicas será publicadas con detalle por si alguien quiere continuar en el punto donde Google X tiró la toalla, y son optimistas con la solución a largo plazo (quizá en 10 años), pero no en 5 años, como pretendían originalmente.

Fuente: http://wwwhatsnew.com/2016/12/12/parado-el-proyecto-de-google-que-transformaria-agua-del-mar-en-combustible/

Aprovechar la energía oculta en la mezcla de agua dulce de los ríos y el agua salada del mar.

Pensando en energías limpias

Una idea: convertir el río Magdalena en una pila

Ingenieros de la U. del Norte y la U. Nacional de Medellín calculan que el país podría obtener hasta un 10 % de su electricidad si aprende a aprovechar la energía oculta en la mezcla de agua dulce de los ríos y el agua salada del mar.

El 25 de agosto de este año, en un laboratorio de la U. Nacional de Medellín, se encendió un pequeño bombillo led. Fue uno de los momentos más felices en la vida del ingeniero Óscar Álvarez. Llevaba cuatro años tratando de entender y demostrar que Colombia podría explotar una fuente poco usual de energía limpia: la mezcla de agua dulce y agua salada en la desembocadura de sus ríos.

Los ingenieros que trabajaban con él tenían preparada esa sorpresa. Era el día en que se graduaba del doctorado en ciencias del mar. Habían pasado varios días trasnochando para completar el pequeño generador, capaz de aprovechar lo que ellos llaman con familiaridad “el gradiente de salinidad”.

Álvarez sabe que cada vez que usa esas palabras tiene que ponerse un poco más didáctico: “Todo lo que en la naturaleza represente una diferencia física o química implica un potencial. Cuando se mezcla agua dulce y agua salada se libera energía. No la podemos ver pero ahí está”. Una analogía siempre le ayuda: un metro cúbico de agua dulce mezclada con agua de mar puede producir la misma energía que produce un metro cúbico de agua que cae desde una altura de 200 metros.

En 1974 Richard Norman de la U. de Connecticut, en un artículo de la revista Science, había sugerido explorar esa fuente de energía. Pero la obsesión por los combustibles fósiles, baratos, fáciles de extraer, que no requieren mucha creatividad ni conocimiento, terminaron opacando esa y muchas otras ideas para explotar energías limpias. La amenaza del cambio climático, provocado por emisiones de gases asociados al petróleo y carbón, nos está obligando a desempolvar las viejas ideas.

En el caso de las energías marinas, paradójicamente, Colombia con sus dos océanos no parece tener mucho potencial. Al menos no en las más comunes que son oleaje, mareas y corrientes oceánicas profundas. El oleaje, por ejemplo, depende del viento y en el Caribe ventea con intensidad tan sólo cuatro meses al año. Sólo durante esa estrecha ventana de tiempo sería factible aprovechar la energía del oleaje.

En cuanto a las mareas, tampoco parece una buena apuesta según los cálculos de Álvarez, quien hoy forma parte del grupo de investigación en Geociencias de la Universidad del Norte, en Barranquilla. Para extraer energía del cambio de marea se necesita una diferencia de al menos cuatro metros en el nivel del mar. En el Pacífico colombiano, la diferencia de mareas apenas llega a 3,5 metros.

Algo similar ocurre con las corrientes profundas. En Colombia, las corrientes lo suficientemente fuertes para producir energía están a más de 500 kilómetros de la costa. Una distancia que las hace inviables económicamente por ahora. En el Caribe colombiano no son tan fuertes como entre Cuba y la Florida donde la corriente profunda alcanza los 26 millones de metros cúbicos por segundo. Una corriente 100 veces más fuerte que la del río Amazonas.

Álvarez y sus colegas, del grupo Oceánicos de la U. Nacional y el grupo de Investigación en Química, decidieron explorar una cuarta opción: los gradientes de salinidad. Este año publicaron, en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews, un mapa sobre el potencial energético oculto en la desembocadura de todos los ríos alrededor del mundo. El ejercicio los llevó a identificar 921 ríos con potencial, pero se concentraron en los 448 con mayores posibilidades. Sorpresivamente, el río Magdalena ocupó el sexto lugar en sus cuentas con un potencial de 600 megavatios. Es la misma cantidad de energía que genera Termoflores, la empresa de combustibles fósiles que abastece a toda Barranquilla en época de sequía.

“Es una de las energías renovables más confiables”, comenta Álvarez, pues las plantas funcionarían el 84 % del tiempo mientras las eólicas lo hacen únicamente el 45 % y las solares cerca del 20 %.

Pero si la desembocadura del río Magdalena se puede convertir en una gigantesca batería capaz de aportar un 10 % de la electricidad que hoy consume el país, la pregunta es cómo lograrlo. Y ahí la buena idea se convierte en un reto tecnológico y de ingeniería.

Lo que Álvarez y el grupo de la Universidad Nacional de Medellín lograron en el laboratorio fue un pequeño modelo de lo que podría alcanzarse a gran escala. “Es una tecnología tan fascinante como difícil de lograr a escala industrial”, advierte. Pero no imposible.

En Noruega ya existe una planta que simula el mismo proceso que ocurre en una pequeña célula. Esta tecnología se conoce como “ósmosis por presión retardada”. Al poner en contacto los dos fluidos (agua de río y agua de mar) mediante una membrana específica que permite pasar el agua, pero no las sales, se genera una diferencia de presión que puede aprovecharse en una turbina.

Ese es un camino difícil. La alternativa, la que Álvarez sueña ver construida algún día cerca de Bocas de Ceniza en Barranquilla, es una planta de electrodiálisis inversa. Suena complicado pero en el concepto básico es como tener una gigantesca batería de agua. En estos casos los que cruzan de un lado para otro a través de membranas son los iones y no el agua. En Holanda ya existe una planta experimental que genera 50 kw, poco más de la energía necesaria para prender unas 30 cafeteras o 1.000 bombillos. Se inauguró en 2014 y se invirtieron seis millones de euros. La idea de los holandeses es perfeccionar la tecnología.

“No queremos dejarles el desarrollo a los países desarrollados”, dice con entusiasmo Álvarez, “somos capaces”. Ahora están empezando a estudiar las membranas de intercambio iónico que son el componente tecnológico más crucial.

Después de ver alumbrar un bombillito led en el laboratorio ahora quieren construir un prototipo más grande a orillas del río Magdalena y generar unos 150 vatios. Ojalá lo logren.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/ciencia/una-idea-convertir-el-rio-magdalena-una-pila-articulo-665805

Agua de mar y energía solar: Así funciona la enorme granja de cultivo vegetal en el suelo árido de Australia

Fue instalada intencionalmente en un ambiente que es hostil para la agricultura, con el fin de demostrar que es posible cultivar y comercializar productos en estas condiciones y sin usar combustibles fósiles, pesticidas o incluso suelo fértil.

La producción de tomates es abundante y eficiente (c) Sundrop Farm
La producción de tomates es abundante y eficiente (c) Sundrop Farm

Australia inauguró la primera granja del mundo en pleno desierto, que funciona solamente con energía solar y agua de mar.

Sundrop Farm se construyó en una árida región cercana a Port Augusta, en el sur de Australia, y ha estado en construcción por seis años. El invernadero de 20 hectáreas funciona únicamente con tecnologías de energía solar y de agua de mar, y es el primer sistema de agricultura en su tipo, que está utilizando las energías renovables a este nivel.

Fue instalado intencionalmente en un ambiente que es hostil para la agricultura, con el fin de demostrar que es posible cultivar y comercializar productos en estas condiciones y sin usar combustibles fósiles, pesticidas o incluso suelo fértil.

“A través del establecimiento de nuestras instalaciones de alta tecnología en invernaderos, estamos impulsando soluciones para la producción de alimentos saludables (…) y promoviendo la viabilidad de la agricultura a largo plazo en regiones que enfrentan restricciones de agua y de suministros energéticos”, dice el director de Sundrop Farms, Steve Marafiote, en un comunicado.

La instalación está a pocos kilómetros de Spencer Gulf, desde donde bombea agua de mar y luego remueve la sal con su planta termal de desalinización. Luego la sal y los nutrientes se rescatan para ser comercializados o reutilizarse en fertilización de cultivos.

Las instalaciones de 200 millones de dólares son un ejemplo pionero en tecnología y recursos renovables al servicio del cultivo de vegetales (c) Sundrop Farm

La planta de desalinización funciona con la energía proveniente de una torre solar de 115 metros de alto con 23.000 espejos, que produce hasta 39 megavatios diarios. La torre también genera suficiente energía para alimentar los sistemas de cultivo y proveer de electricidad para calentar y enfiar el invernadero gigante.

Las 180.000 plantas de tomate crecen en cascarilla de coco, por lo que no es necesario usar tierra de cultivo. El sistema de ventilación usa agua marina para limpiar y esterilizar el aire, por lo que no se necesitan pesticidas. Todo esto suena demasiado bueno para ser cierto, pero hasta el momento las instalaciones han probado su viabilidad.

Sundrop Farm produce 15.000 toneladas de tomates al año, ya comenzó a vender sus productos en el supermercado australiano Coles y se prepara para abrir invernaderos en Portugal y Estados Unidos.

El proyecto es pionero en el uso de tecnologías usadas efectivamente en lugares que carecen de tierras arables, fuentes de agua fresca o redes eléctricas, sin embargo no es la única iniciativa innovadora en el campo de hacer brotar la agricultura en territorios inhóspitos; con granjas verticales flotantes y huertos urbanos subterráneos también se está intentando acercar el futuro de la seguridad de la alimentación global.

Con la realidad del cambio climático, la necesidad de usar fuentes renovables de energía, un futuro que probablemente incluye mayores sequías y tormentas y la disminución de la productividad en los cultivos, este tipo de proyectos refrescan nuestras posibilidades y motivan la búsqueda de nuevas soluciones para un futuro menos hostil.

https://player.vimeo.com/video/183859356

Fuente: http://www.elciudadano.cl/2016/10/13/331930/agua-de-mar-y-energia-solar-asi-funciona-la-enorme-granja-de-cultivo-vegetal-en-el-suelo-arido-de-australia2/

Este futurista invernadero funciona en el desierto tan sólo con agua de mar y sol

Este futurista invernadero funciona en el desierto tan sólo con agua de mar y sol

Las sequías y la falta de agua son un mal común en algunas zonas del planeta, y eso lleva a las hambrunas y a varios problemas relacionados. Para tratar de ponerle una solución, un grupo internacional de científicos se ha pasado los últimos seis años diseñando el proyecto Sundrop, un revolucionario y futurista sistema de agricultura.

Está situado en el desierto del sur de Australia, una zona inhóspita, seca y calurosa que hasta ahora estaba considerada estéril para cualquier tipo de agricultura. Entonces llegó el proyecto de las Granjas Sundrop, quecon sólo energía solar y agua marina han conseguido producir hasta 17.000 toneladas de tomates al año.

Este sistema de agricultura es único en su especie, ya que no necesita tierra, pesticidas, combustibles * fósiles ni agua dulce. El proyecto empezó en el año 2010 con un invernadero experimental cerca de la ciudad de Port Augusta, y tras los buenos resultados, en 2014 comenzó la construcción de otro invernadero de 20 hectáreas en la misma zona que se completó en este mismo 2016.

¿Cómo lo hacen?

El invernadero cuenta con un sistema que trae el agua del mar del Golfo de Spencer, a dos kilómetros de distancia. El agua pasa a una planta de desalinización que funciona con energía solar, y donde tras eliminar la sal se produce la suficiente agua dulce como para regar las 180.000 plantas de tomate situadas en el interior del invernadero.

La energía solar la produce una moderna torre de 150 metros de altura, que cuenta con 23.000 espejos apuntando hacia ella para dirigir los rayos del sol. En un día soleado, se pueden producir hasta 39 megavatios de energía, suficientes para alimentar la planta desalinizadora y los sistemas eléctricos para mantener la temperatura en el invernadero.

La zona es calurosa, por lo que el invernadero está lleno de cartones mojados con agua salada que mantienen las plantas lo suficientemente frescas como para permitirlas crecer. En invierno en cambio, un calefactor solar es el encargado de mantener una temperatura agradable. El agua marina también ayuda a limpiar y esterilizar el aire del invernadero, lo que hace que no haga falta ningún tipo de pesticida. Los tomates producidos ya han empezado a venderse en los mercados locales.

La infraestructura ha costado unos 200 millones de dólares, lo cual es un pequeño impedimento para poder expandir la idea. Además, debido a que en invierno aún no se ha conseguido obtener siempre la energía suficiente para mantener todo el sistema, el invernadero solar aún tiene cierta dependencia de los combustibles fósiles. En cualquier caso, estos son dos problemas que esperan subsanar a medio plazo.

El próximo paso de Sundrop es el de abrir tres nuevas plantas solares, una en Portugal, una en Estados Unidos y otra en Australia. También se están haciendo programas piloto de invernaderos de agua marina en las zonas desértica de Omar, Qatar, y en los Emiratos Árabes.

Los sentimientos respecto a este proyecto son varios. Por una parte, algunos de sus responsables ven en él el futuro de la agricultura en zonas desérticas, sobre todo según vaya avanzando el cambio climático. Mientras, otros profesores universitarios cuestionan la necesidad de construirlos en Australia para plantar unos tomates que pueden crecer perfectamente en otras zonas del país.

Fuente: http://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/agua-marina-y-sol-es-lo-unico-que-necesita-esta-futurista-granja-para-funcionar-en-el-desierto

El Elemento 115 combustible de las naves extraterrestres

ELEMENTO 115: ¿EL COMBUSTIBLE DE LAS NAVES EXTRATERRESTRES?
Hace dieciséis años un polémico personaje que aseguraba haber analizado naves de origen extraterrestre se refirió a un extraño material que les servía de combustible y les permitía controlar la gravedad. Recientemente, un equipo de investigadores suizos ha creado átomos del elemento 115, cuyas propiedades recuerdan asombrosamente a las relatadas por el misterioso investigador. ¿Estamos a punto de disponer del combustible de los OVNIs?
El Elemento  115 combustible de las naves extraterrestres

A finales de enero el Instituto Paul Scherrer de Suiza anunció que uno de sus equipos de investigadores había conseguido fabricar algunos átomos de un nuevo elemento superpesado, al que corresponde el número 115 en la tabla periódica y que ha sido bautizado provisionalmente como “ununpentium”. Se trata de un indudable éxito científico que para muchos puede tener una segunda lectura aún más apasionante que la derivada de la importancia del propio descubrimiento. Y es que el elemento 115, que no se encuentra en nuestro planeta de forma natural, ha sido identificado como el combustible de las presuntas naves de origen extraterrestre que se han estrellado a lo largo de las últimas décadas en Estados Unidos. ¿Está el ser humano a punto de fabricar el combustible de los OVNIs? ¿Podría encerrar este nuevo elemento la clave de una poderosa fuente de energía y del control de la gravedad?

BOB LAZAR Y LOS EXPERIMENTOS SECRETOS
Cuando en noviembre de 1989 un curioso personaje llamado Bob Lazar apareció en una entrevista en el canal televisivo Las Vegas TV muy pocos tomaron en serio sus explosivas declaraciones. Afirmaba que había estado trabajando en una base supersecreta del gobierno de Estados Unidos llamada S-4 y situada cerca de la famosa Área 51. Allí –sostenía– había analizado unas naves de origen extraterrestre que habían sido capturadas por los militares. Según Lazar, su cometido consistió en investigar como físico el sistema de propulsión de aquellos artefactos e intentar reproducir, en la medida de lo posible, su avanzada tecnología. Pero –siempre según la versión de Lazar– no había sido posible comprender en tu totalidad, y menos aplicar, aquella tecnología alienígena. Sí se logró, por el contrario, determinar que el secreto del funcionamiento de las naves residía en un elemento que no se encuentra en nuestro planeta. Mucho más pesado que el plomo y de aspecto anaranjado, el elemento 115 –afirmaba Lazar– tenía unas extraordinarias propiedades que lo convertían en una asombrosa fuente de energía y en la llave para generar gravedad artificial. Lazar no pudo documentar sus afirmaciones, como tampoco pudo demostrar que hubiese trabajado para el gobierno estadounidense ni que hubiese estudiado física –como había dicho– en instituciones de prestigio (ver recuadro en página 46). Pero, a pesar de todo, los datos que facilitó sobre el supuesto elemento 115 resultaban más que sugerentes. Y, con el paso del tiempo, algunas de sus afirmaciones se han cumplido.
ANTIMATERIA Y ANTIGRAVEDAD
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El testimonio de Lazar parecía extraído de una novela de ciencia ficción y como tal fue tomado por muchos. Aseguraba haber llegado al Área 51 de la mano del doctor Edward Teller, así como haber estudiado varias naves de procedencia alienígena que se encontraban en poder de las autoridades estadounidenses. También explicó que su propósito era la “ingeniería inversa”, es decir, tratar de replicar la tecnología extraterrestre, mucho más avanzada que la terrestre.
Aunque no proporcionó demasiados datos técnicos, Lazar subrayó que lo que sí se había podido comprobar era que la fuente de energía de aquellas naves era un elemento superpesado, el 115. Se trata de un elemento que no se encuentra en nuestro sistema solar, pero que podría estar presente en otras zonas del Universo como un subproducto de las supernovas. Según Lazar, en el interior de la nave el elemento 115 se sometía a un bombardeo de neutrones que producía su transmutación en el elemento 116, mucho más inestable. Éste iniciaba de inmediato una reacción que tenía dos extraordinarios efectos.
El primero consistía en emitir partículas de antimateria que, al entrar en contacto con otras de materia, se desintegraban y producían una enorme cantidad de energía, que se aprovechaba en un generador enormemente eficiente. Más sorprendente aún era el segundo efecto: la creación de una onda de lo que llamó “gravedad B”, un fuerte campo gravitatorio propio que, a través de tres dispositivos situados en la base de las naves, podía ser dirigido a voluntad para desplazarse por el espacio. De este modo –proseguía Lazar–, la fuerza de gravedad creada por la desintegración del elemento 115 permitía que las naves viajasen de una forma más o menos convencional, pero también hacía posible retorcer el espacio de manera que el aparato pudiera trasladarse casi instantáneamente de un punto del Universo a otro muy distante. La fórmula permitía que ambos lugares se aproximaran al “plegar” el espacio. Lazar afirmó incluso que las autoridades de los Estados Unidos habían llegado a conseguir unos 200 kilos de este material de manos de los alienígenas.
VIDA BREVE
Cuando Lazar hizo estas declaraciones la idea predominante entre la comunidad científica era que, en caso de existir, el elemento 115 sería sumamente inestable y tendría una vida media de una fracción de segundo. Otros elementos atómicos sintetizados con anterioridad, como el 111 y el 112, tienen una existencia muy breve, de apenas milésimas de segundo, antes de desintegrarse. Esta característica es muy común entre los elementos transuránicos, los que aparecen en la tabla periódica más allá del uranio, cuyo número atómico es 93. Pero cuando hace siete años se sintetizó el elemento 114 se comprobó que es mucho más estable de lo que se pensaba: su vida es de treinta segundos. Este hecho hizo que muchos científicos pensaran que estaban a punto de lograr la “isla de estabilidad”, es decir, átomos superpesados pero estables durante años. El premio Nobel Glenn Seaborg predijo esta posibilidad en 1991. Calculó que se podría conseguir con algún isótopo de los elementos 114 o 115.
La clave de la estabilidad radica en que el núcleo del átomo sea lo más esférico posible, algo que, según Seaborg, puede ocurrir si posee al menos 298 nucleones (la suma de los protones y los neutrones). En el caso del experimento realizado recientemente por los investigadores suizos, dirigidos por el doctor Heinz Gäggeler, la vida del nuevo átomo fue muy breve: una décima de segundo. Pero eso sólo indica que con el proceso empleado (bombardear un disco de americio con un rayo de iones de calcio) se ha obtenido un isótopo del elemento 115 que no llega a alcanzar la tan esquiva estabilidad. En el centro de investigación nuclear de Dubna (Rusia), donde se ha sintetizado el ununpentium, varios equipos internacionales llevan años tratando de obtener nuevos elementos químicos. Allí se descubrió también el elemento 114 y, hace dos años, un equipo formado por científicos rusos y estadounidenses logró indicios del 115 que quedaron pendientes de confirmación. Es muy probable que sea en este centro donde se consiga un isótopo estable de este elemento. Puede que Lazar se adelantase unos años al hablar de un elemento estable con 115 protones. Pero eso no significa que constituya la extraordinaria panacea que describía

EL UNUNPENTIUM Y EL BISMUTO
¿Qué puede decirnos la ciencia sobre el ununpentium? A falta de poder estudiarlo directamente –pues los pocos átomos obtenidos se desintegraron rápidamente–, se sabe que le precede el bismuto en la misma columna de la tabla periódica. Y eso es algo significativo, pues los elementos que se encuentran en una misma columna comparten una serie de propiedades comunes. Así pasa con los gases nobles, por ejemplo, o con los metales. Por lo tanto, el elemento 115 debería tener notables similitudes con el bismuto. Lo que resulta muy llamativo es que el bismuto parece tener un comportamiento anómalo respecto a la gravedad. En Estados Unidos hay una patente, la número 3.626.605 –registrada a nombre de Henry William Wallace–,que se titula Método y aparato para generar un campo de fuerza de gravedad secundario. No se trata del sistema de propulsión de una nave espacial, pero se relaciona con unas esferas de bismuto que, si se dejan caer, descienden a una velocidad superior a la prevista por las leyes de Newton.
Por el momento, este comportamiento aparentemente anómalo carece de explicación, pero puede ser el indicio de propiedades muy particulares respecto a la gravedad que podrían tener su máxima expresión en el elemento 115 o eka-bismuto. Un elemento cuyo control podría suponer el comienzo de una revolución tecnológica sin precedentes: energía abundante con generadores de antimateria y máquinas antigravedad que podrían llevar al ser humano hasta las estrellas más remotas. Y allí nos podríamos encontrar, tal vez, con algunos viajeros que llevan tiempo visitando la Tierra y dejando algunas de sus naves en manos de determinados gobiernos de nuestro planeta.
El reactor de los discos opera con un combustible que no se encuentra en estado natural en la tierra. Este combustible es altamente pesado e inestable, y se le conoce con el número atómico de “Elemento 115” no existiendo en nuestra tabla periódica que solo acepta oficialmente hasta el elemento 112.
El elemento 115(Ununpentiun) tiene un propósito doble: Primero, es la fuente de una onda desconocida para los científicos de la tierra, la onda de “Gravedad A”. En segundo lugar, es la fuente de la radiación “ Antimateria” que se reacciona para proporcionar potencia.
Las emisiones de onda de la Gravedad A, provocadas por el núcleo del elemento 115 se extienden más allá del perímetro del átomo, y son amplificadas por los amplificadores de la nave, y enfocadas en un punto determinado para provocar una curvatura del espacio tiempo que permitiría dar un salto de un punto a otro del universo donde ni el espacio ni el tiempo existirían porque serían anulados por un campo gravitacional artificial comparable a un pequeño agujero negro.
Dentro del reactor, el elemento 115 se transforma en el elemento 116 que es sumamente inestable y que se aniquila inmediatamente después de la reacción
antimateria. La antimateria en conjunto con la materia gaseosa desprendida, causa una reacción total de aniquilación, que transmuta el 100 % de la materia en energía, la cuál es convertida en energía eléctrica en un estado sólido por el generador
termoeléctrico, el cual aprovecha el total de la materia en forma de energía electromagnética, y es esta energía resultante del proceso, la que se utiliza para amplificar la onda de Gravedad A.
Este tipo de propulsión es uno de los utilizados por la nave. En este modo llamado Configuración Delta, utilizado para recorrer distancias largas. El tiempo y el espacio son curvados por los amplificadores de onda permitiendo recorrer distancias inimaginables en cuestión de segundos.
Para distancias más cortas el disco cambiaría a la llamada Configuración Ómicron, utilizada cuando la nave viaja cerca de un cuerpo que propaga una fuente de gravedad muy grande, como es el caso de un planeta o una estrella. Cuando se viaja cerca de una fuente de gravedad como la Tierra, la gravedad del disco se propaga hacia afuera, en sentido inverso, en un proceso controlado de cambio a la “Gravedad B” que aleja el disco del campo gravitacional, causando la elevación del mismo.

Fuente: http://www.taringa.net/post/info/3334231/El-Elemento-115-combustible-de-las-naves-extraterrestres.html