El lío eléctrico explicado a Homer Simpson

Homer Simpson Sleeping ImagesDueños de centrales con demasiado poder, ciudadanos engañados por confiar en la Ley, peajes por producir energía limpia del Sol. Parece el Springfield de la serie Los Simpson, pero es España.

01 ¿Hay un señor Burns en el mercado eléctrico?

Charles Montgomery Burns, más conocido como señor Burns, es el propietario de la única central eléctrica de Springfield. En la serie de dibujos, su planta de energía nuclear tiene el monopolio absoluto del mercado eléctrico, lo que convierte a este siniestro personaje en muy poderoso e inmensamente rico. “Excelente”, suele ser su muletilla preferida. En España no hay un señor Burns, no existe un monopolio eléctrico. Ahora bien, ¿puede haber varios señor Burns?

Son muchas las voces (empezando por el comisario europeo de la Competencia, Joaquín Almunia) que critican el oligopolio de un máximo de cinco empresas que dominan por completo el mercado: Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON España y EDP (las cinco integrantes de la asociación Unesa). “En el sector eléctrico español no hay un oligopolio, hay dos: uno en la producción y otro en la distribución; lo curioso es que las mismas dos o tres empresas que dominan el mercado de la producción [las centrales que generan electricidad] son también las que dominan el de la distribución [el transporte de la electricidad hasta los domicilios], y esto complica más el problema”, asegura Gerard Llobet, profesor del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) y uno de los editores del blog económico ‘Nada es gratis’. Ni que decir tiene lo difícil que resulta para una nueva empresa hacerse un hueco entre estos gigantes. En el caso del transporte de la electricidad por las redes, por ejemplo, existen en el país cerca de 350 distribuidoras, pero solo estas cinco grandes eléctricas concentran más del 90% del mercado(1).

¿Por qué esto es malo? Sin entrar en cuestiones ambientales, que una empresa sea más grande puede permitir en ocasiones ser más eficientes y reducir los costes. “No es malo si esa empresa crece porque ha innovado, el problema es cuando eres grande, pero sin ser más eficiente, pues no reduces los costes”, incide Llobet. Al contrario, esa posición de poder en el mercado les permite ser muy influyentes en la política eléctrica. Y, por supuesto, no facilita ningún cambio de modelo diferente al suyo. Unesa ha rechazado realizar cualquier comentario para este reportaje. ¿Qué diría el señor Burns?: “Smithers, suelta a los perros”.

02 ¿Sabría Marge a qué hora poner la lavadora en España?

En abril entró en vigor en España un nuevo sistema para calcular el precio de la electricidad de los hogares que varía hora a hora en función del mercado mayorista de la electricidad (pool). Esto que daría para un capítulo desternillante de los Simpson puede ser muy interesante si uno tiene en su casa un contador inteligente capaz de transmitir a la compañía eléctrica su consumo eléctrico por horas, pues le merecería la pena poner a funcionar la lavadora justo cuando la electricidad sea más barata. Claro que esto sería en la ficción televisiva, pues en el mundo real la gran mayoría de los españoles todavía no tiene uno de estos aparatos, por lo que la factura se realizará en base a un promedio.

¿Por qué tanta prisa por poner este nuevo sistema de facturación por horas en marcha sin disponer de contadores inteligentes capaces de medir y transmitir el consumo por horas? Hay que recordar que el método anterior que fijaba la tarifa eléctrica para la mayoría de los hogares era a través de subastas (CESUR) en las que participaban las grandes eléctricas e intermediarios financieros. Este sistema fue enterrado en diciembre pasado por el Ministerio de Industria en medio de un gran escándalo tras dispararse el precio de la electricidad. “Es positivo que hayan eliminado las subastas CESUR, en los casi cuatro años y medio que estuvieron funcionando los consumidores pagamos de media entre un 15 y un 17% más por la electricidad de lo que nos hubiera costado comprar esa misma electricidad en el mercado mayorista, con un sobrecoste de 1.000 millones de euros al año”, cuenta Natalia Fabra, profesora del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid. “Cuando todos tengamos contadores inteligentes será todavía más positivo, pues los consumidores podremos desplazar nuestro consumo a las horas en las que la electricidad sea más barata” (que será también cuando haya menos demanda y cuando no haga falta poner en funcionamiento las plantas más contaminantes). Pero además, esta experta en regulación eléctrica ve otro aspecto positivo de la medida, porque los ciudadanos se interesarán ahora por los precios del mercado mayorista: “Esto puede servir para que los ciudadanos empiecen a percibir las ventajas de las renovables”. Descubrirán que los días que hay viento o que llueve, las renovables bajan el precio de la electricidad.

03 ¿Cómo se explica el mercado mayorista con donuts?

02_Galan3Pongamos que Homer entra en la tienda de Apu a por donuts para toda la familia y va comprándolos del más barato al más caro. Primero mete en la cesta de la compra los glaseados sencillos que elaboran allí mismo para Bart y Lisa. Pero como no hay suficientes de ese tipo, tiene que coger uno más caro de chocolate para Marge y el siguiente en precio que queda para él es otro con cobertura rosa y sprinkles de colores que Apu trae de una pastelería de las afueras (con el considerable impacto ambiental de las emisiones de la furgoneta de reparto). Al final consigue donuts para todos, pero el precio final que paga por cada uno de ellos es el que marca el último, el más caro. Aunque parezca extraño, esta forma de subasta resulta habitual en mercados mayoristas. Y también es la que se utiliza para decidir qué empresas entran en cada momento a vender sus kilovatios en el sistema eléctrico español: las primeras tecnologías en entrar son la nuclear y las renovables (que van a cero, pues sus costes variables son muy bajos –en el caso de la eólica o la solar, cercanos a cero, ya que el viento o el Sol son gratis–), pero si hace falta más capacidad para cubrir la demanda van entrando en funcionamiento plantas con costes mucho mayores (y emisiones contaminantes) como las de carbón o las de gas (que sí tienen que pagar por el combustible que queman).

Para Fabra, este sistema no es perfecto, pero aporta más eficiencia y transparencia que otros. “Ahora bien, ¿por qué las nucleares o las hidroeléctricas deben cobrar luego el precio máximo?”. En el caso eléctrico español, esta experta en regulación considera que las centrales nucleares e hidroeléctricas han recuperado con creces sus inversiones, pues se les garantizó unos ingresos que han sido después superados por los que realmente han obtenido. “Que los costes del sistema hayan subido tanto no es solo culpa de las renovables, también se explica por la sobreretribución de estas tecnologías y por el exceso de inversión en centrales de ciclos combinados [de gas]”.

04 ¿Se equivoca Lisa al defender las energías renovables?

En el décimo noveno episodio de la vigésimo primera temporada de Los Simpson, titulado La chiquita y la ballena, ocurre algo muy interesante: Lisa convence a Homer para pasarse a las energías renovables y la familia coloca una turbina eólica en medio de su jardín. Así empieza una hilarante historia en la que los Simpson prueban a vivir “intermitentemente” (usando la electricidad solo cuando hay viento) o incluso le quitan energía a su vecino Ned Flanders para poner a funcionar ventiladores que hagan mover las palas de su aerogenerador. ¿Se equivoca Lisa al defender estas tecnologías? El caso español resulta desconcertante: en 2013 este fue el primer país del mundo donde la eólica logró situarse como la principal fuente de generación en un año completo; algo inimaginable hace poco que prueba que estas energías limpias ya no son ningún chiste. Pero a la vez, en los últimos años se han sucedido los recortes a las renovables, acusándolas de ser demasiado caras para el sistema.

Resulta innegable que las renovables han contribuido a agravar el agujero del llamado déficit de tarifa (un artificio contable ideado en 2000 para camuflar las subidas de precios de la electricidad, pasando la deuda eléctrica a consumidores del futuro). Pero a la vez sorprende el ensañamiento demostrado por el Gobierno con una industria admirada en el resto del mundo y que tiene grandes ventajas no solo ambientales sino también económicas (como tratarse de energías autóctonas por las que no hay que pagar a otros países).

¿Cuál fue la tecnología eléctrica que más creció en la década pasada en España? No fue la eólica, ni la solar. De 2001 a 2010, las plantas de ciclo combinado (de gas) pasaron de 0 megavatios a 27.194

“Sí, han supuesto una alta inversión, pero es como que el que envía a los hijos a la Universidad, es una lástima que se vaya ahora hacia atrás cuando son competitivas”, comenta Jorge Morales de Labra, director de la empresa GeoAtlanter y una de las caras del movimiento ciudadano a favor de un cambio de modelo energético. Con todo, esta es solo una parte de la historia.

¿Cuál fue la tecnología que más creció en la década pasada en España? No fue la eólica, ni la solar. De 2001 a 2010, el conjunto de las tecnologías limpias aumentaron de 5.189 a 27.181 megavatios (MW), lo que supuso añadir 21.192 MW adicionales. Sin embargo, los ciclos combinados –las plantas de gas natural construidas por las grandes eléctricas–, pasaron de 0 megavatios en 2001 a 27.194 en 2010(2). Una vez más, la crisis arruinó la gran fiesta. Ahora sobran centrales, muchas plantas de gas están paradas y las renovables han visto cómo se recortaba las retribuciones que tenían garantizadas por Ley. Pero lo más incomprensible para Morales de Labra son los llamados ‘pagos por capacidad’, pagos a todas las plantas de gas no por producir, sino por estar ahí, por si deben cubrir a las renovables (cuando no haya sol o viento). Expertos como Natalia Fabra están de acuerdo que deben existir, pero ponen en duda la forma de calcularlos.

“¿Cómo se puede decir que en España hay libre mercado si a la vez que se recorta la retribución que estaba fijada por Ley para las renovables, el Gobierno saca ingresos no previstos para las plantas de gas de las grandes eléctricas para compensarlas por estar paradas?”, incide el director de GeoAtlanter. Desde otros posicionamientos muy distintos, Llobet tampoco entiende algunas decisiones: “Hubo tecnologías renovables a las que se prometió una retribución por encima de lo razonable, pero lo que se ha hecho con ellas es cuanto menos cuestionable desde el punto de vista jurídico y genera un problema de reputación”. ¿Qué hacer con las centrales de gas en estado de hibernación? Para este economista, quizá no quede otro remedio que desmontarlas y llevarlas a otros países.

05 ¿Puede ahorrar la familia Simpson si apaga la tele?

01_BBGalan2La serie de Los Simpson comienza siempre con una secuencia de apertura en la que toda la familia corre a sentarse frente a la televisión. Como arquetipo de una familia media americana estos personajes amarillos pasan mucho tiempo (y reposiciones) delante de este aparato, por lo que su consumo eléctrico debería ser bastante alto. De hecho, en los hogares españoles, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la tele es el tercer electrodoméstico que más electricidad consume de media en una casa (263 kWh al año), por detrás de la nevera (662 kWh) y el congelador (563 kWh). Paradójicamente, si los Simpson apagasen la televisión en España para reducir su consumo, apenas se notaría en su factura. Esto ocurre por la subida acordada por el Gobierno de la parte fija que se paga en concepto de ‘potencia contratada’. Aunque consumamos menos kilovatios hora, el mayor peso de esta parte fija hace difícil reducir la factura. ¿Quiere esto decir que no vale para nada ahorrar o ser más eficiente? Desde el punto de vista ambiental, desde luego que sí. Y desde el económico, también, aunque ahora es mucho más complicado. Una opción para pagar menos es pasarse a una tarifa nocturna más barata. Otra es bajando la potencia contratada (cuando haya margen para bajarla). Para ello hay que eliminar consumos inútiles y evitar encender muchos aparatos a un mismo tiempo: como la vitrocerámica, el horno y la lavadora. Si usamos más potencia de la contratada, saltarán los plomos y nos quedaremos a oscuras.

06 ¿Qué pasa si todo Springfield se pone a ahorrar a lo bestia?

¿Tiene lógica subir la parte fija de la factura eléctrica de los hogares españoles? Sí podría tenerla, aunque son pocos los que defienden cómo se está haciendo. “El Gobierno está utilizando la tarifa políticamente para forzar a pagar a los ciudadanos”, crítica Morales de Labra. Ahora bien, dejemos España y volvamos a la serie de los Simpson. Pongamos que toda la ciudad de Springfield se pone a ahorrar a lo bestia (también está la variante de la crisis económica que hunde el consumo eléctrico, pero esta otra es mejor): uno de los problemas de reducir de forma drástica el consumo eléctrico es que los ingresos van a bajar y esto puede poner en peligro el mantenimiento del propio sistema. Así pues, para desarrollar políticas de eficiencia realmente incisivas sería necesario desvincular del consumo la parte de los costes fijos imprescindible para que siga llegando la electricidad a las casas. “Yo soy partidario de calcular los costes fijos de la red y repartirlos entre todos en el término fijo”, incide el ingeniero. “Eso tiene todo el sentido del mundo, pero si se hace de forma justa y transparente, y para ello lo primero es ver cuáles son esos costes fijos”.

Ahí empiezan las discrepancias. Una parte principal son los costes de transportar por las redes la energía eléctrica desde las centrales de producción hasta los hogares. Y esto incluye también los costes de las pérdidas que se producen por el camino, que no las asumen las empresas sino los ciudadanos españoles. “Cuando no queda más remedio que traer la electricidad de puntos lejanos parece razonable solidarizar estos costes”, comenta Morales de Labra, “pero ahora que ya se pueden utilizar tecnologías para producir en el mismo punto de consumo ya no estoy de acuerdo en que todos paguemos esas pérdidas”.

“¿Cómo se puede decir que en España hay libre mercado si a la vez que se recorta la retribución fijada por Ley a las renovables, salen ingresos para las plantas de gas de las grandes eléctricas?”

07 ¿Debe pagar Homer al bar de Moe por beber cerveza en casa?

Uno de los grandes atractivos de las renovables es la posibilidad de ponerse a producir uno mismo electricidad desde casa. Si de pronto se nubla o se hace de noche, siempre se puede recurrir a la red general. Y con la caída del 80% de los precios de las placas fotovoltaicas desde 2008, esta empezaba a ser ya una opción más barata en España que comprar todos los kilovatios a las empresas eléctricas. Era, hasta que el Gobierno introdujo un nuevo concepto: un ‘peaje de respaldo’ que, según la propuesta de Real Decreto para regular el autoconsumo, deberán pagar aquellos particulares que produzcan y consuman su propia electricidad, siguiendo conectados a la red general. En principio, no parece ilógico que contribuyan a los costes del sistema dado que seguirán usándolo. Es como si en el bar de Moe de Springfield se obligase a pagar una cantidad de dinero a los clientes que llevan su propia cerveza por el uso de las instalaciones.

Ahora bien, ¿y si lo que cobra Moe es también la cerveza que fabrican y beben sus clientes en su propia casa sin pisar el bar? Esto mismo ocurre con el ‘peaje de respaldo’: los productores deben pagar por aquella electricidad que producen y consumen ellos mismos sin usar para nada la red eléctrica. “Yo estoy de acuerdo con pagar todo aquello que toca la red, pero no más”, comenta Frederic Andreu, director de SolarTradex (empresa especializada en autoconsumo). “La justificación que dan es que tengo que hacer frente a los costes de tener centrales de gas de respaldo por si de pronto está nublado y necesito la electricidad de la red, pero mi vecino no tiene placas solares, también consume cuando le da la gana y no por eso paga extra”.

08 ¿Acabará la tienda de Apu con el monopolio del señor Burns?

A pesar de las trabas puestas a las renovables, parece difícil cerrar el paso a estas tecnologías. De hecho, en algunos países IKEA ya vende placas fotovoltaicas. ¿Acabará Apu con el monopolio del señor Burns vendiendo en su badulaque módulos solares como si fueran un electrodoméstico más? Según Llobet, también empieza a hablarse de futuras baterías domésticas con las que el ciudadano se gestionará su electricidad como quiera: “En un mundo en el que la gente pudiera recargar sus baterías, el interés por los ciclos combinados se reduciría mucho”. ¿Y si fuesen las grandes eléctricas las que se lanzasen a vender placas solares a los particulares? “ Yo estaría encantado, es lo que tienen que hacer”, asegura Morales Labra. “El posicionamiento de las grandes empresas es ahora muy cerrado, intentan mantener su viejo modelo, pero este es el cambio de negocio que necesitan”.

 

(1) Cálculo realizado a partir de la Orden IET/107/2014, de 31 de enero, por la que se revisan los peajes de acceso de energía eléctrica para 2014.
(2) Comparativa de la Asociación de Productores de Energías Renovables, a partir de estadísticas de Red Eléctrica (REE) y la antigua Comisión Nacional de la Energía.
 
Clemente Álvarez
Ilustración: Joan Masip
Ballena blanca
 
Fuente: http://jonkepa.wordpress.com/2014/04/30/el-lio-electrico-explicado-a-homer-simpson/

Inclinando las tuberías: Locura geopolítica en el ocaso del Imperio

El presidente ruso, Vladimir Putin, recientemente envió una carta a 18 países europeos consumidores de gas ruso, diciéndoles que, aunque Rusia pretende honrar todos sus acuerdos de provisión de energía, la situación en Ucrania está llegando a un punto crítico donde el abastecimiento de gas ruso a Europa a través de Ucrania podría verse amenazado. En declaraciones a la prensa, Putin resumió lo que escribió a sus homólogos europeos:

“Rusia está actuando muy pulcramente, con gran consideración y respeto hacia sus socios. Ciertamente garantizaremos completamente el cumplimiento de todas nuestras obligaciones con nuestros consumidores europeos. Nosotros no somos el problema, el problema es asegurar el tránsito a través de Ucrania…”

¿De qué está hablando?

Dependencia energética en el “Imperio del Mal”

El gas natural ruso es transportado a Europa a través de 12 tuberías, de las cuales tres son directas (a Finlandia, Estonia y Latvia), cuatro a través de Belarús (a Lituania y Polonia), y cinco a través de Ucrania (a Eslovaquia, Rumanía, Hungría y Polonia). En el 2011, una tubería adicional, Nord Stream, fue abierta para llevar gas directamente a Alemania a través del Mar Báltico. Todo el asunto del Nord Stream fue negociado por Alemania como una forma de evitar un potencial problema en la entrega a través de sitios como Ucrania que históricamente ha tenido una relación problemática con Rusia. Nord Stream incluye una tubería a Alemania que pasa a través de Polonia, quien también es visto como un país potencialmente antagonista con Rusia.

Países europeos como Estonia, Finlandia, Latvia y Lituania, reciben el 100% del gas que consumen de Rusia. Eslovaquia y Bulgaria reciben el 98 y 92% respectivamente. Las naciones más grandes de Europa como Alemania, Francia, España, el Reino Unido e Italia, todas reciben menos cantidades pero, aún así, significativas. Juntos, Alemania e Italia, consumen casi el 50% de todo el gas importado a la Unión Europea. Además, a partir del 2007, la Unión Europea importa el 32.6% del total de su petróleo desde Rusia. El carbón también es importado desde Rusia a la UE en cantidades significativas.

Las tuberías de gas ruso cruzan Europa del Este en su camino al glorioso Oeste.

En el año 2009, en medio de acusaciones rusas de que el Gobierno de Ucrania había estado ocultando gas destinado a otros países europeos, todo el abastecimiento de gas ruso a Europa Occidental a través de Ucrania fue suspendido debido a que este país rehusaba pagar deudas contraídas en compras de gas a Rusia. Varios países de Europa experimentaron una crisis energética como resultado.

Antes de la crisis del 2009 hubo otra similar en el año 2006, y la que está ocurriendo en este momento veremos que sólo puede ser descripta como una disputa dentro de la oligarquía Ucraniana compitiendo por el control de los beneficios derivados del gas ruso transportado a través del país y vendido en Ucrania. Debe agregarse a esto la presencia omnipresente de los EE.UU. persiguiendo desde hace décadas su “interés estratégico”, intentando debilitar la asociación energética entre Rusia y la UE.

Ya en los años 80, la administración Reagan se percató del potencial problema de la sociedad Rusia-UE e intentó detener la construcción de una primigenia tubería desde Rusia a los países europeos ordenando a todas las corporaciones norteamericanas y a sus subsidiarias europeas que no vendan equipamiento destinado a aquel proyecto. Sin embargo, las cuestiones prácticas se impusieron, con la Chairman of Dresser France (una subsidiaria de una corporación de Texas que fabricó compresores para usar en las tuberías) diciendo: “Las leyes de los EE.UU. no son las leyes de mundo entero” (¡diciéndoselo a los norteamericanos!). El reciente golpe en Ucrania patrocinado por EE.UU. y el punto muerto con Rusia parece ser un renovado esfuerzo de los EE.UU. por separar a Europa de Rusia. El hecho de que ambas entidades estén en territorios contiguos y que, naturalmente, puedan entablar relaciones comerciales de cualquier orden es, aparentemente, un obstáculo a superar.

Mientras que no cuento con información interna sobre las políticas del Gobierno ruso en los últimos 13 años, me parece que Putin y su Gobierno han conducido a los belicistas de Occidente hacia una trampa. Después de los ataques del 11S y con el advenimiento de la interminable “Guerra contra el Terror”TM, Rusia bailó al ritmo de Occidente, uniéndose a sus juegos de guerra y participando de las cumbres organizadas por los grandes poderes. Pero detrás de escena, dos cosas muy importantes estaban ocurriendo en Rusia: las fuerzas militares rusas estaban siendo reorganizadas y modernizadas, y el Gobierno ruso consolidaba la dependencia europea de la energía rusa. Para el 2014, el Gobierno de Putin estaba en posición para, por lo menos, afirmar sus derechos en su inmediata “esfera de influencia”.

La carta de Putin se puso caliente tras una declaración del flamante Ministro de Finanzas Ucraniano, recientemente instalado por el golpe, Oleksandr Shlapak, anunciando que el Gobierno no usará el dinero prestado por el FMI, la UE y los EE.UU. para pagar su abultada deuda con Rusia. En una reunión reciente del FMI y el Banco Mundial en Washington DC, Shlapak dijo:

El dinero que recibimos del FMI será dividido entre las reservas del Banco Nacional y el presupuesto del Estado. [...] Así que no planeamos gastarlo en el pago de la deuda con Rusia.”

Para empeorar las cosas, el Ministro de Energía “interino” de Ucrania, Yuri Prodan, declaró que Ucrania se está preparando para recurrir al arbitraje de la corte de Estocolmo debido a que, según ellos, el precio del gas Ruso es “inaceptable después de todos los descuentos que fueron quitados”. Además, Prodan dijo que Ucrania está negociando con la UE sobre la posibilidad de revertir las entregas a Ucrania. “Revertir las entregas a Ucrania” significa que Ucrania obtendría gas ruso “por la puerta trasera”, por decirlo de algún modo, es decir, a través de Francia u otro país europeo después de que el gas ¡ya haya sido entregado a través de Ucrania!

Desde la perspectiva rusa, existe el riesgo de repetir la debacle del 2009, donde Ucrania estuvo ilegalmente desviando gas ruso destinado al resto de Europa. La idea de “revertir las entregas”, sin embargo, no parece que fuera a dar resultado, puesto que el contrato que la UE firmó para recibir gas ruso es muy probable que contenga cláusulas que prohíban este “doble-conducto”.

Lo que Putin está, más bien tímidamente, dando a entender (alto y claro, que conste) en su carta a la UE es que, aunque EE.UU. y la UE tengan la intención de que los enormes préstamos otorgados al recién instalado régimen marioneta en Ucrania sean usados para “abrir” la economía ucraniana al saqueo de Occidente, quitar a Ucrania de la “esfera de influencia” rusa, y quizás intentar promover el aprovechamiento de sus propias reservas latentes de gas y petróleo, conlleve un leve problema.

Ucrania le debe a Rusia muchísimo dinero; una parte en forma de 2.200 millones de dólares en concepto de pagos atrasados a Gazprom, aunque el total de la deuda asciende a la exorbitante suma de 16.600 millones de dólares. Así que con la mejor voluntad en el mundo, Putin está lamentando tener que decir que si Ucrania no paga al menos los 2.200 millones y comienza a pagar por todo el gas ruso por adelantado, Gazprom puede quedar inhabilitado para continuar financiando el abastecimiento de gas a través de Ucrania a los países de la UE… ¿una advertencia tal vez?

Cría fama y échate a dormir…

La UE y sus jefes supremos de EE.UU. deseaban tan fervientemente “estrechar las relaciones” con Ucrania que a principios de este año se involucraron en un golpe totalmente antidemocrático en este país. Bien, ahora que ellos tiene que “estrechar los lazos”, Putin simplemente les está recordando que deben lidiar con el engorroso problema de la abultada deuda de Ucrania con Rusia, y con el hecho de que el gas ruso destinado a Europa debe transitar a través de Ucrania.

Si en su odio irracional de todo lo ruso, las marionetas políticas ucranianas permanecen ciegas a la realidad política y piensan que están en posición de ignorar el exigencia rusa de saldar su deuda, lo mismo no puede decirse de la UE. Hablando por Alemania y por todos los “socios” de la UE dependientes (de una manera u otra) del gas ruso, la Canciller Ángela Merkel parece finalmente haber despertado a la dura realidad de la situación, y se ha dado cuenta de que si hay alguien que esta desconectado de la realidad, son los impulsores norteamericanos y europeos del “cambio de régimen” y de sus lacayos ucranianos.

En respuesta a la carga de Putin, Merkel dijo:

“Hay muchas razones para tomar muy en serio este mensaje [...] y para que Europa responda como una Europa unida. Cuando demos estos pasos, podremos estar seguros de que hemos llegado a una respuesta conjunta para todos los países que enfrenten el problema debido a que ellos están recibiendo gas desde Gazprom. A los estados europeos les gustaría ser buenos clientes, pero así mismo también nos gustaría estar seguros de que el abastecimiento de gas ruso no será interrumpido.

El Departamento de Estado de los EE.UU., quien supervisó el golpe de Ucrania, por otro lado, intervino en el debate con la típica, hueca e hipócrita retórica con la que se han hecho ampliamente famosos en los últimos años:

La portavoz del Departamento de Estado de los EE.UU., Jen Psaki, ha acusado a Rusia de incumplir el acuerdo de proveer gas a Kiev a precio reducido y de usar la “energía como una herramienta de coerción contra Ucrania“. El precio que Ucrania está en la actualidad pagando “claramente no es consecuencia de las fuerzas del mercado y está por encima del precio promedio pagado por los miembros de la UE“.

La respuesta de Putin a los entrometidos oficiales del Departamento de Estado fue perfecta:

Esta es una situación algo extraña porque está muy mal leer la correspondencia de otras personas. Esta carta no fue dirigida a ustedes, sino a los consumidores europeos de gas. Nadie desconoce el hecho de que nuestros amigos estadounidenses están espiando a todo el mundo, pero de ahí a pasar a practicar el “voyeurismo” es una cosa realmente lamentable.

¿Quién necesita la guerra nuclear cuando usted mismo puede condenarse a una muerte segura?

Aunque no tengo dudas de que los líderes de la UE, como Merkel y Hollande (por no mencionar a los halcones de la guerra fría del Departamento de Estado de EE.UU.), estarían llenos de alegría si pudieran imponer verdaderas sanciones sobre Rusia por su “intromisión” en Ucrania (quizá alguna sanción como la impuesta a Iraq en 1990 que asesino 500.000 niños iraquíes), sus opciones son más bien limitadas. La forma obvia de, efectivamente, dañar las ventas de energía de Rusia sería imponiendo sanciones sobre sus exportaciones de gas y petróleo. Pero puede verse el problema; cancelando la compra de energía a Rusia, Alemania y otros países de la UE estarían dándole al mundo un claro ejemplo de lo que significa “tirar piedras sobre tu propio tejado”. Así que es altamente improbable que eso ocurra porque, como Merkel dejó en claro en las palabras citadas arriba, los políticos de la UE siguen siendo capaces de hacer un balance de los hechos con los pies sobre la tierra.

Del otro lado del Atlántico, sin embargo, no existe tal aterrizaje en el mundo real, porque, como bien sabemos, quienes están al mando en Washington son “creadores de realidades“; ellos pueden “crear la realidad” a medida que avanzan, mientras que lo que queda para nosotros, el resto de los mortales, es “estudiar prudentemente lo que ellos hacen”. Es así que el último plan de EE.UU. para romper la cordial relación entre Rusia y la UE es muy real.

En las últimas semanas, dos proyectos han ingresado al Congreso de los EE.UU. – uno a la Cámara de Representantes (H.R. 6) y otro al Senado (S. 2083) – que tratan sobre hipotéticas exportaciones de gas natural líquido (GNL) a Europa. La idea es producir, por medio de la técnica del fracking (técnica de extracción de hidrocarburos conocida como fractura hidráulica), aplicada exhaustivamente en territorio estadounidense, suficiente gas natural para enviar a Europa, de modo tal que ésta no dependa más del abastecimiento ruso. Cory Gardner, el congresista republicano que introdujo el proyecto en la Cámara, estaba obviamente tan excitado por su potencial, que no pudo resistir insertar a su lastimera súplica de apoyo a su proyecto de ley una inusitada referencia al 11S: [NdE: 9/11 en inglés]

…oponerse a esta ley es como colgar una llamada al 911 de nuestros amigos aliados“, exclamó Gardner.

Este plan es literal y figurativamente una “fantasía inalcanzable”. Como Naomi Klein dice:

“Montar la infraestructura necesaria para exportar gas a esta escala tomaría varios años en permisos y construcciones. Una simple terminal de GNL puede costar 7.000 millones de dólares y debe ser alimentada por una masiva y entrelazada red de gasoductos y estaciones de compresión, además de requerir su propia planta de energía que genere suficiente para licuar el gas mediante superenfriamiento. Para el momento que este superproyecto esté en marcha, Alemania y Rusia podrían ser grandes amigos.

Si este fuera un caso más de locura geopolítica al otro lado del charco, el pueblo estadounidense podría ser perdonado por hacer la vista gorda a todo, pero el plan para incrementar dramáticamente el fracking dentro de EE.UU. para “ayudar a nuestros amigos y aliados” [y para separarlos de Rusia] acarreará una seria amenaza para “el estilo de vida americano”, o simplemente para la vida de los norteamericanos.

Un reporte reciente en Los Angeles Times revela que geólogos de Ohio han hallado una relación entre el fracking y la aparición repentina de “ráfagas” de sismos. Dado que en la costa oeste de EE.UU. “se espera un sismo realmente grande” y Oklahoma ha estado experimentando una cantidad record de terremotos (donde el fracking está a la orden del día), hacer el lanzamiento de “frackapalooza” [NdT: en referencia al conocido superfestival de la música Lollapallooza] dentro de EE.UU. ¿Suena acaso como una buena idea para usted? Otro estudio reciente también norteamericano ha concluido que el fracking agota las reservas de agua en áreas secas de EE.UU.. Este reporte viene a raíz del invierno más caluroso y seco registrado jamás en California.

¿Recuerda que mencioné anteriormente que el reciente Gobierno ucraniano instalado a través de un golpe antidemocrático estaba poseído de (o por) un odio irracional a Rusia? Bien, claramente no están solos. De hecho se podría decir que la flamante administración marioneta ucraniana es hija bastarda ideológica del Departamento de Estado Norteamericano, la grotesca descendencia política del matrimonio en la vida real entre la Asistente de la Secretaría de Estado para los asuntos de Europa y Eurasia, Victoria Nuland, y el archi neoconservador y magnate del Insituto Brookings, Robert Kagan.

En los últimos meses, Putin ha observado a EE.UU. organizar un desaconsejable golpe de estado en Ucrania que colocó en el Poder a un puñado de dementes derechistas nacionalistas con un odio irracional hacia Rusia, quienes procedieron en antagonizar a tal punto a la numerosa población de la etnia rusa en Ucrania, que Crimea se separó y grandes porciones del Este de Ucrania están empujando en esa misma dirección. Ahora que Ucrania quedó marginada social, política y financieramente, Putin observa a la UE actuando aún con mayor incompetencia que lo habitual, tratando de imagina hasta que punto las cosas podrían empeorar después de elegir el lado norteamericano de la contienda, haciendo a un lado al oso ruso que lo abastece (pero no a EE.UU.) con recursos energéticos vitales [Uh!].

Y desde lejos, en la distancia, Putin observa a los creadores del Imperio Norteamericano intoxicados por el aire “excepcional” que rodea su “brillante ciudad en la colina”, que en un esfuerzo por asegurar que los EE.UU. continúen siendo los reyes supremos de un mundo unipolar, están dispuestos a arriesgar, y quizá precipitar, la destrucción literal de parte de los EE.UU. Tirando piedras sobre tu propio tejado o abriendo la puerta a catástrofes geológicas, sólo así puedes “acertar un golpe” a tu archienemigo, quien mira con desconcierto como tu nave se hunde bajo las olas.

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Joe Quinn

Un reconocido Cyber-ensayista y autor de medios impresos, Joe ha estado escribiendo contundentes editoriales para Sott.net por 8 años y es el autor de los The Sott Report Videos de Sott.net. Sus artículos han aparecido en muchos sitios alternativos y ha sido entrevistado en varios programas radiales de Internet. Sus artículos pueden ser encontrados tambien en su blog personal JoeQuinn.net

Fuente: http://es.sott.net/article/27770-Inclinando-las-tuberias-Locura-geopolitica-en-el-ocaso-del-Imperio

El oligopolio de los mercados energético y petrolero en España

Situación y consecuencias para la competitividad y la calidad de vida
#Oligopoly
La mayor parte de la información publicada a continuación está extraída del extraordinario reportaje realizado por Jordi Évole en el programa “Salvados”. Con el título “Oligopoly”, en él se analizaba la situación oligopolística de mercados tan importantes y estratégicos para la economía como son el energético y el petroquímico.
La teoría económica coincide con la realidad al hablar de las consecuencias de tener un modelo de mercado de competencia imperfecta en estos dos sectores: los consumidores pagan un mayor precio, el mercado genera ineficiencias, la información no es pública ni accesible para los agentes, los ofertantes maximizan sus beneficios realizando prácticas colusorias y existen importantes barreras de entrada a competidores.

La conclusión del reportaje viene a ser que media docena de grandes empresas, actuando en forma de oligopolio favorecido indirectamente por el gobierno, obtienen grandísimos beneficios a costa de subir los precios, perjudicando el interés general, haciendo que nuestra economía sea menos competitiva y encareciendo el coste de la vida para el ciudadano. El gobierno podría intervenir para cambiar o regular esta situación, pero no lo hace debido a los intereses e influencias recíprocas que tiene con respecto a las grandes empresas.

A) El oligopolio del sector energético de España

Los recibos de la luz en España son los terceros más caros de Europa, sólo por detrás de Chipre y Malta. Los españoles pagamos en cada factura de electricidad una serie de sobrecostes que nada tienen que ver con el consumo eléctrico, y que en la mayoría de casos son absolutamente desconocidos para el consumidor final.

¿Qué sobrecostes incluye la factura eléctrica en España?

Las facturas de la electricidad en nuestro país incluyen 2 conceptos fundamentalmente: por un lado está la cantidad de energía consumida al precio fijado por kilowatio, y por otro, una serie de costes a mayores (que no han hecho más que incrementarse en los último años) cargados por las compañías eléctricas y en cuyo origen tienen que ver las decisiones tomadas por el gobierno. Son los llamados “peajes de acceso”, que incrementan la factura en concepto de los gastos de transporte y distribución de la electricidad + una serie de primas (subvenciones) para fomentar el uso de energías renovables + una tarifa para grandes empresas industriales + el pago del “déficit de tarifa” + la “moratoria nuclear” + extras peninsulares para llevar la electricidad a las islas, Ceuta y Melilla.

La mayor parte de estos conceptos que engrosan lospeajes de acceso” son subvenciones y deudas que el gobierno de turno ha ido adquiriendo con las compañías del sector eléctrico en cada momento. Así por ejemplo, el concepto de la “moratoria nuclear” incluye una serie de indemnizaciones que el gobierno debe a las compañías eléctricas por paralizar la instalación de nuevas centrales nucleares concedidas por anteriores gobiernos.

O el “déficit de tarifa”, que va cargando en cada factura una pequeña parte de la enorme deuda acumulada en años por la diferencia entre el coste real que a las compañías eléctricas les cuesta producir la energía, y el precio de venta de la luz fijado de forma contenida por el gobierno de turno para evitar subir las tarifas directamente, y perder así votos de los ciudadanos. Para un gobierno hay pocas cosas más impopulares que subir la tarifa de luz, y para evitarlo se ha creado este déficit tarifario que España arrastra desde hace más de 10 años.

Es decir, el déficit tarifario es una enorme deuda (de 24.000 millones de euros desde el año 2000) que se ha ido generando durante años para evitar subir directamente la tarifa de la luz al ciudadano, y esa deuda va siendo pagada igualmente por los ciudadanos pero de una forma desfasada en el tiempo a través del concepto de “déficit de tarifa” en cada factura de la luz.

Este concepto fue implementado por Rodrigo Rato en el año 2000. La deuda del “déficit de tarifa” es comercializada además por las compañías eléctricas a través de los bancos, con lo que realmente los ciudadanos debemos gran parte de esos 24.000 millones no a las compañías eléctricas, sino a los bancos e instituciones financieras.

El recibo de la luz pagado por los ciudadanos y empresas ha subido más de un 70% en los últimos 6 años, sin ser capaz de reducir apenas el déficit tarifario total. Esto implica que el coste de la electricidad en España no dejará de crecer en el futuro para poder hacer frente a la deuda acumulada.
  • Las 3 grandes eléctricas españolas, Gas NaturalEndesa e Iberdrola sumaron en 2011 un beneficio neto de 6.341,5 millones de euros, un 22,6% menos que en 2010.
La complejidad del sector eléctrico español y de su sistema y forma de tarificación ha sido realizado ex profeso para favorecer al oligopolio de las 5 grandes compañías eléctricas que operan en España, como una forma de evitar la entrada de nueva competencia. Las españolas Gas Natural Fenosa, Endesa e Iberdrola, así como la portuguesa EDP y la alemana E-On, tienen copado el mercado eléctrico nacional, al mover el 80% de la generación y cerca del 90% de la venta de electricidad en nuestro país.
Tal y como está organizado el sector, estas compañías han sido capaces de expulsar a la competencia, tanto en el segmento de generación, como en el de comercialización. Muchas empresas energéticas han renunciado al mercado español. Por ejemplo, un gigante como Gas de France ha anunciado recientemente que pone a la venta sus centrales en España porque no pueden competir con las centrales de gas de las empresas españolas, que curiosamente son más pequeñas que ella en este negocio.
Un mercado oligopolístico va en contra de la competitividad de un país, pues sus actores, al ser pocos, se pueden poner de acuerdo para fijar los precios, perjudicando muchas veces a los consumidores finales y al interés general, pues se encarece el coste de la vida para los particulares (se reduce su nivel de renta disponible) y se incrementan los costes de producción para las empresas (al pagar una tarifa eléctrica más cara que la de países vecinos).
El sector eléctrico en España factura antes de impuestos 35.000 millones de euros anuales. Las multas que se han impuesto a las compañías eléctricas por pactar precios son absolutamente ridículas y se imponen “de cara a la galería”.
El precio final de los kilowatios se fija en subastas de energía diarias a las que las compañías eléctricas acuden regularmente. El problema proviene de que en esa subasta, los vendedores de energía (las empresas generadoras) y los compradores de energía que luego la revenderán a los consumidores (las empresas comercializadoras) son las mismas en un 80% dada la estructura oligopolística del mercado energético español.
Así por ejemplo, Gas Natural Fenosa Generación le vende la energía a Gas Natural Fenosa Distribución y lo mismo ocurre con las demás compañías. De esta forma, vendedor y comprador de energía son el mismo grupo empresarial, y con ello se facilita la realización de prácticas abusivas propias de un mercado oligopolístico, fundamentalmente:
  • 1) Fijar un alto margen ya sea en el segmento de la generación y/o distribución (y con ello un alto precio que deberá pagar el usuario final de la luz) para obtener mayores beneficios.
  • 2) Fijar un precio muy bajo (incluso por debajo del coste) en alguno de los 2 segmentos (generación o distribución) en caso de que interese expulsar a un posible competidor, pues al ser el mismo grupo empresarial, lo que pierde la generadora lo gana la distribuidora y viceversa.
Además de las subastas diarias de energía a las que acuden exclusivamente las compañías eléctricas, también existen subastas trimestrales a las que asisten los bancos comerciales y de inversión, los cuales especulan con el precio de la electricidad actuando como meros intermediarios en la compra-venta de energía entre compañías eléctricas y gobierno: ofertan al gobierno electricidad para el próximo trimestre a un precio “X” -algo superior al que ellos esperan que se fije en la próxima subasta trimestral-, y una vez que tienen esa cantidad de electricidad vendida a ese precio “X”, acuden a una compañía eléctrica para comprársela a “X-1″, ganando como margen la diferencia entre “X” y “X-1″.
Esto produce a su vez un mayor efecto inflacionista sobre el coste de la electricidad, al incrementar el precio de la luz en más de 500 millones de euros anuales. Dividiendo 500 millones de euros entre 20 millones de usuarios, sale que de media cada usuario debe pagar un sobrecoste de 25 euros al año debido al margen que se llevan los bancos en esta operación.
Lo lógico sería eliminar intermediarios, y que sean las eléctricas las que directamente vendan su energía al gobierno, pero parece ser que existen intereses y favores recíprocos entre el gobierno (y los políticos), los bancos y las grandes compañías eléctricas. No es casualidad que los miembros de los sucesivos ex-gobiernos (antiguos ministros) acaben sentándose en las mesas de los consejos de administración de estas grandes empresas.

B) El oligopolio del sector petrolero de España

La gasolina en España no es de las más caras de Europa, debido a que los impuestos sobre hidrocarburos aplicados en nuestro país son de los más bajos de toda la unión. Sin embargo, la gasolina en nuestro país tampoco es de las más baratas, debido fundamentalmente a que el margen que obtiene una petrolera en España es muy superior al que obtiene en otros países de nuestro entorno.

Esta situación lleva a que 3 grandes empresas petroleras obtengan unos magníficos resultados económicos al conseguir una muy alta rentabilidad por cada litro de gasolina vendido

¿El sector petrolero español es realmente un mercado de libre competencia? 

Al igual que en el caso de la electricidad, de nuevo se repite la situación de oligopolio: cuando España ingresa en el mercado común en 1986, desde Europa le ponen una condición, y es que a partir del 93 debe haberse acabado el monopolio del mercado de petróleos que estaba en manos de CAMPSA.

Sin embargo, según se realizó la desmonopolización, se fueron repartiendo los activos de CAMPSA a 3 empresas: Repsol, CEPSA y la británica BP, las cuales han ido formado una situación de oligopolio, pudiendo manejar el sector según sus intereses y pactar los precios para maximizar sus beneficios.

La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia ha denunciado en varias ocasiones que estas petroleras han pactado precios, y de hecho han sido sancionadas por el Tribunal Superior de Defensa de la Competencia en reiteradas ocasiones. El problema, al igual que en el caso de las eléctricas, es que las sanciones resultan ridículas en relación a la cifra de negocio y beneficios que obtienen las petroleras.

 
¿Cómo funcionan las estaciones de servicio?

Las empresas petroleras suministran gasolina a las estaciones de servicio, las cuales suelen ser propiedad de pequeños empresarios independientes (aunque hay otros formatos de explotación, como el caso de que éstas sean propiedad de la misma petrolera, o bien estén siendo gestionadas en régimen de franquicia). El caso es que la petrolera firma un contrato de suministro y explotación con la estación de servicio por una serie de años, y a través de éste, la empresa petrolera proveerá en exclusiva a esa gasolinera.
El precio de la gasolina ofrecido en la estación de servicio al consumidor final es fijado por la petrolera diariamente: si el dueño de la gasolinera desea ofrecer algún descuento adicional al usuario final sobre ese precio, deberá ponerlo de su bolsillo.
Las ventas de gasolina de cada estación de servicio son contabilizadas como facturación de la compañía petrolera, quien después paga a la gasolinera una comisión sobre esas ventas conseguidas. Hace años, el margen se repartía aproximadamente al 50% entre la estación de servicio y la compañía petrolera (la comisión era más o menos de la mitad). Sin embargo, en los últimos años el margen que obtiene la petrolera ha crecido en detrimento del margen que percibe el propietario de la estación de servicio.

En el siguiente gráfico se puede observar un estudio sobre la evolución de los márgenes que se reparten petroleras y propietarios de estaciones de servicio desde 1995. La línea roja representa el margen total del mercado y la verde es la comisión que la petrolera paga a la estación de servicio. La distancia entre ambas líneas (la diferencia entre el margen obtenido en la venta de gasolina menos la comisión pagada al gasolinero) viene a ser el margen final que obtiene la compañía petrolera, y que como se observa presenta una marcada tendencia creciente, incluso en los años de crisis económica, que es cuando más se ha acentuado su crecimiento.

Llama la atención un año en el que la línea roja presenta un gran descenso: fue el año 2000, cuando el ministro de economía, Rodrigo Rato, forzó a las petroleras a bajar los precios para que España pudiera entrar en el mercado común de la Unión Europea, ya que la inflación debía de estar por debajo de un determinado nivel. Esto pone de manifiesto que el precio de la gasolina también responde a decisiones políticas, y que existe una relación estrategico-política entre las 3 grandes petroleras y los gobiernos de España.

En el gráfico también llama la atención que a partir del año 2007, coincidiendo con el inicio de la crisis, el precio de la gasolina se dispara (la línea roja acentúa su tendencia creciente). Esto es debido a que en 2007 se produce un gran descenso de las ventas como consecuencia de la situación económica que ha empezado a atravesar el país, y la decisión tomada por las petroleras es la de incrementar sensiblemente el precio de venta y su margen para intentar ganar lo mismo vendiendo menos cantidad (menos rotación, pero con más margen).

En el periodo de crisis entre 2007 y 2012, las petroleras han incrementado sus márgenes en torno a un 29%, lo que unido al incremento del precio del petróleo explica el aumento acumulado del 75% del precio de la gasolina que han experimentado los consumidores.

En el mercado español existe una posición de dominio de 3 empresas fundamentalmente (Repsol, CEPSA y BP) que suministran al 83% de las gasolineras, lo que les permite fijar precios e incrementar sus márgenes.

Al igual que ocurría en el caso de las compañías eléctricas, las grandes petroleras españolas obtienen unos enormes beneficios pero a costa de perjudicar el interés general, ya que al poner la energía más cara están haciendo a nuestro país y a nuestras empresas menos competitivas. Grandes compañías petroleras como Exxon MobilTexacoTotal FinaShell Agiphan estado en el mercado español durante algún tiempo, pero finalmente se han ido, ya que los puntos de venta buenos están copados por las 3 grandes compañías a través de contratos de larga duración, llegando a la conclusión de que el mercado español no era atractivo dada su peculiar estructura.

¿Quiénes son los propietarios de estas grandes empresas?

1) ENDESA
 
En el caso de Endesa, la mayor compañía eléctrica de España, desde el año 2010 el accionista mayoritario es la eléctrica italiana semipública Enel. Hasta ese momento Endesa cotizaba en la bolsa española, y tenía entre sus accionistas de referencia a la constructora Acciona y Caja Madrid.

La venta de Endesa a Enel se produjo dentro del marco de las polémicas decisiones del gobieno de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2010, cuando la eléctrica alemana E-On había anunciado su interés en comprar Endesa, y para evitarlo finalmente se dio entrada de forma mayoritaria a la empresa italiana, perdiendo España el control sobre otra empresa estratégica para su economía.

2) CEPSA
Desde 2009 los propietarios de la segunda petrolera española han cambiado considerablemente: hasta 2009 la petrolera francesa Total Fina (con un 49% del capital), el Banco Santander (con un 32,5%), el fondo de Abu Dhabi IPIC (con un 9,5%) y Unión Fenosa (con un 5%) eran los accionistas de referencia.
Entre 2010 y 2011 IPIC ha ido incrementando su participación en CEPSA mediante la adquisición de las acciones del Santander y Unión Fenosa, convirtiéndose en el segundo accionista junto a Total Fina. Finalmente en 2011 el fondo árabe se hace con el 100% del capital de la petrolera al comprar toda la  participación de Total Fina.
De nuevo, al igual que en el caso de Endesa, otra compañía española de vital importancia a nivel estratégico  queda en manos de accionistas extranjeros, lo cual es perfectamente legítimo (y muchas veces hasta puede resultar positivo) siempre y cuando una empresa que juega un papel tan estratégico mire también por el interés general del país y no sólo por el de los propios accionistas.
3) REPSOL
Los principales accionistas de Repsol son CaixaBank (con un 13% del capital), la constructora Sacyr (10%), la petrolera mexicana Pemex (10%), BBVA (4%), BNP Paribas (3%) y Black Rock (3%). El 57% restante del capital social cotiza en bolsa.
4) EDP
En el caso de la eléctrica portuguesa, los accionistas de referencia (entre los que destacan Iberdrola) se muestran a continuación:
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Convertir agua de mar en combustible para aviones de combate

Este es el nuevo desarrollo que estaría a punto de finalizar en el interior de los laboratorios de la Armada de Estados Unidos. Los científicos e investigadores dicen estar muy cerca de conseguir la transformación de agua de mar en combustible para aviones.

Agua de mar como combustible

El desarrollo está teniendo lugar desde el U.S. Naval Research Laboratory, un trabajo para extraer el dióxido de carbono y producir gas hidrógeno a partir del agua de mar. Según cuentan los investigadores, la clave es convertir el dióxido de carbono y el hidrógeno en los hidrocarburos que pueden ser utilizados para desarrollar el combustible JP-5 y tenerlo en existencias.

El JP-5 es un combustible derivado del queroseno, una mezcla de distintos hidrocarburos, con alcanos, cicloalcanos e hidrocarburos aromáticos. Se trata del principal combustible para la aviación embarcada con motores de reacción, el que “alimenta” a la Armada de aviones de Estados Unidos. Según los investigadores, la producción del mismo a partir de agua de mar salvaría a la Marina de la propia ejecución de transferencias peligrosas. Así lo refleja Heather Willauer, uno de los investigadores:

El beneficio potencial es la capacidad de producir existencias del combustible JP-5 en el mar, de reducir de la cola de la logística la entrega de combustible sin impacto medioambiental y de aumentar la seguridad de la Marina.

Un avance no exento de polémica. Los republicanos en el Congreso han luchado contra esta inversión y otras parecidas de la Armada en su intento de desarrollar combustibles alternativos. El argumento es que la Marina no puede darse el lujo de intentar crear combustible a partir de agua de mar cuando el presupuesto en defensa se está recortando.

Operación de recarga de combustible en alta mar.

Ver la fuente original del artículo

Ahorrar gasolina y gasoil en tiempos difíciles.

Este vídeo, nos enseña un método de ahorro en gasolina o gasoil, abriendo el capó del coche, y buscando el tubo por donde pasa el gasoil o gasolina que va directo al motor, y se tienen que poner dos imanes allí en ese tubo, por los polos que se repelen. Para entenderlo mejor y no hacerlo mal, mirar el vídeo que lo enseña muy bien.
Vais a notar un ahorro económico en combustible y el motor va mucho mas fino. Esto provoca una ionización del combustible reordenándolo, y gasta mucho menos.

Fuente: http://sereslibres.com/2012/02/15/ahorrar-gasolina-y-gasoil-en-tiempos-actuales/

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